Rosarito, Tijuana. “60 pesos la foto compa, anímese se la tomo en la bardita”, dice el viejo fotógrafo “oficial” del muro, ése que se nombra de la vergüenza y que divide a México y a Estados Unidos.
En este punto y dentro de las playas de Rosarito, el lugar se ha convertido en lugar de reunión para los turistas, quien lo ven como algo atractivo para visitar en sus vacaciones.
El muro de metal divide a Tijuana con San Diego, la última esquina o el final de la República mexicana le llaman algunos.
El muro termina dentro del mar mientras que en tierra esta “decorado” por varias cruces blancas en representación de los miles de mexicanos que han muerto en su afán por llegar a Estados Unidos.
La gente visita el lugar como si fuera la quebrada en Acapulco o Tulum en la Riviera Maya pero no, claro que no encuentra diversión pues se trata de un lugar que huele a muerte y cuyo mensaje escrito en su arrugado cuerpo se lee: “¡Ni una muerte más! ¡Reforma ya!”.
Sin embargo, los fines de semana, varias familias se reúnen en la playa y van al muro, están divididas y sólo así pueden compartir algo con su familia o un amor que se fue a buscar el “sueño americano”.
Mientras platican con un amigo, comparten comida y hasta un apretón de manos por las rendijas que existen o por arriba de la barda, claro, la border patrol los vigila.
A lo lejos se ve la plaza de toros de Rosarito donde acaba de presentarse el grupo de moda Camila, camina la gente unos pasos y llega al malecón; los restaurantes ofrecen sus tacos de pescado, las tecates bien frías y los grupos de norteño tocan sus mejores narcocorridos esos que tanto miedo le dan a Estados Unidos.
En la playa, la gente de Tijuana se ha acostumbrado al muro y ya ni lo miran, ellos juegan y se meten al frío mar; mientras los turistas llegan atraídos por conocer el famoso muro, aunque, se vayan con un amargo sabor de boca. “Crees que pueda saltar el murito por aquí… nel, se me hace que es peligroso”, dice un teporocho quien se aleja del lugar.
Felguérez y el muro
El artista zacatecano Manuel Felguérez llega al muro, camina lentamente frente a el, lo observa, no deja de fumar pipa y su vista se pierde en el horizonte.
“Verlo es algo muy fuerte… no sé que decirte o cómo reaccionar… es algo que te lo llevas dentro… es duro e impresionante”.
Su esposa Mercedes lo apura, pero las fotografías caen sobre él, quien no deja de mirar... el muro.
Sin embargo, a pesar la impresión y del inmenso significado del muro, Manuel Felguérez aseguró que no realizaría una pieza con el tema de la migración o el muro pues no es su estilo artístico.
“Pero si el gobernador o alguien me lo pide claro que lo haría y creo que en ése momento saldría todo lo que me llevó aquí adentro ( se toca el corazón) pero ahora no sé que decir”.
Y el artista se pierde en la calle, parece apresurar el paso para alejarse… mientras que el sol se apaga en Tijuana y las poderosas luces de San Diego se encienden como en un estadio de fútbol mientras se cuelan por las rendijas del muro.
Datos
En el 2005, dentro del festival Insite se realizó el lanzamiento de un hombre bala sombre la barda metálica de la barda para llegar a E.U.
Hace unos años, también se realizó un juego de voleibol, un equipo de cada lado.
Números
El muro
3,000 millones de dólares costó la fabricación del muro según un documental transmitido por HBO.
6,500 millones de dólares se invertirán en darle mantenimiento durante los próximos 20 años, asegura la Auditoría del Gobierno de Estados Unidos.
73 kilómetros mide aproximadamente el muro que divide a Tijuana y San Diego.
Curiosidad
Se dice que el muro lo construyeron con metal (chatarra ) que sobró de la guerra del Golfo.
Tuesday, October 05, 2010
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